domingo, 26 de diciembre de 2010

Cartas de Carne y hueso


Cartas de carne y hueso

La, Bictoria 10 de septiembre de 2010
            Apresiado amigo
             Tal ves, no consideres el llamamiento de Dios como un inperatibo de autoridad divina sino como halgo superfluo sujerido de una mente religiosa. Sin envargo, permíteme desirte  que los designios y mandamientos del todopoderoso, son de vital inportansia para toda la umanidad, a pesar de su total y rotundo cuestionamiento, de modo que el atender o no el llamado dibino traerá una consecuencia cruzial para tu vida. Así que, no despreciez la pasiensia y vondad de Dios para tu vida Se savio y buscale mientras puede ser hayado.

Atentamente,
Julio Rodríguez.

            La palabra escrita ha sido una de las herramientas más eficaces que el hombre ha utilizado para propagar y conservar los  logros alcanzados por las distintas civilizaciones. La evolución de la escritura, ha generado una serie de complicaciones a nivel ortográfico, que ha repercutido en la comunicación escrita. De allí que una serie de normas y reglas han surgido, con el fin de esclarecer las distintas dudas y ambigüedades presentadas ante un texto: Las reglas de la ortografía. La ortografía, según la Real Academia Española, se define como “parte de la gramática, que enseña a escribir correctamente por el acertado empleo de las letras y los signos auxiliares de la escritura”.  Así pues, es preciso desertar el tema.
            El texto antes presentado, es un tipo de discurso epistolar. Allí se puede apreciar un mensaje que va destinado a alguien inespecífico. El cuerpo de la carta presenta un buen mensaje, cuyo propósito principal es la de convencer de pecado a una persona que hace caso omiso del llamamiento de Dios. Sin embargo, las reglas ortográficas de las cuales el escritor debió haber manejado correctamente, con el propósito de hacer efectivo su mensaje, se ve un poco afectado por la cantidad de errores ortográficos.
            Según la historia bíblica, la gran comisión que el Señor Jesucristo les dio a sus discípulos, no podía ser obviada ni mucho menos reprimida. El imperativo: “Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:20), debía y debe llevarse a cabo efectivamente bajo cualquier circunstancia. En este sentido, el apóstol Pablo, en una de sus epístolas, expresa claramente su responsabilidad de predicar el Evangelio del Señor, a los gentiles. Consciente y comprometido de tal necesidad, aconseja, redarguye y exhorta a las personas convertidas de aquel entonces.
El apóstol, bajo la gracia y unción del Señor afirmó que los creyentes son una carta leída y conocida por todos los hombres. Él expresaba que no  tenían necesidad – ni él ni los convertidos- de  alguna  carta de recomendación como lo necesitaban algunas personas de la época (2 corintios 3:1-3). La afirmación: “Nuestra carta son ustedes… leída y conocida por todos los hombres”, más que una metáfora; es una gran verdad que todo creyente debe tomar en cuenta con toda humildad y responsabilidad. Así pues, la iglesia del Señor en la actualidad, debe asumir una posición absolutamente profesional (santa y sin mácula).
Una de las razones por las cuales debemos asumir una posición santa, es que somos nacidos de una nueva simiente. Los errores ortográficos antes ilustrados, demuestran la carencia del uso correcto de la ortografía, lo cual trae como consecuencia, la falta de credibilidad. La esencia del mensaje es buena en su totalidad, pero un buen escritor se define como alguien que sabe conjugar una buena redacción con una excelente ortografía. Así pues, el creyente puede tener la revelación de la palabra de Dios - y sabemos que el mensaje de la palabra es puro y santo- sin embargo, si su testimonio es señalado y criticado, de tal manera que se confunde como el de cualquier persona incrédula, entonces su mensaje se verá opacado y puesto en tela de juicio, es decir, sin validez y confiabilidad.
Otra razón importante por la cual debemos asumir una posición profesional –santa- , es que somos responsables de llevar las almas a Cristo. Muchas personas, desde el punto de vista gramatical, ignoran todas o la mayoría de las reglas para la correcta escritura. Como consecuencia, su mensaje se vuelve ambiguo e incompresible. Más allá de un simple conocimiento de la palabra de Dios, el creyente debe estar consciente de proyectar la imagen santa de Dios, por medio de su sabiduría, procurando además el buen fundamento en la palabra de Dios. 
En síntesis, el creyente es una  carta leída y conocida ante el mundo. De manera que, no debe olvidar que millares de lectores se han dispuesto a leerlas, y si éstos conocen – aunque sea por referencia- las reglas ortográficas, se darán cuenta en que está fallando. Por lo tanto, la iglesia del Señor, debe presentar un testimonio sagrado ante la humanidad, con el fin de reflejar la perfección y santidad de Dios.

3 comentarios:

  1. No se detengan en la primera impresión de la entrada, solo continúen y verán la aplicación!!!

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  2. El articulo esta muy bueno, ciertamente todos los cristianos somos carta leída al mundo, y debemos ser muy cuidadosos en todos los aspectos de nuestra vida, inclusive en la redacción y ortografía, ya que debemos ser como nuestro maestro, mi señor Jesucristo, entregar siempre lo mejor de nosotros.

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  3. Para eso es la preparación que estamos recibiendo, por parte de ustedes en el instituto, para ser cada día mejor y luego dar de gracia lo que de gracia hemos recibido, inclusive las criticas que recibimos a diario, las cuales son para nuestro crecimiento espiritual y personal, gracias a Dios y a ustedes nuestros profesores. Sandra Y Laura

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