domingo, 26 de diciembre de 2010

Tesoros encontrados en el libro de Job




Los seres humanos hemos establecido algunos estándares de vida que desde tiempos remotos, han estado un poco alejados de los principios y conceptos divinos. Muchas personas han tenido fracasos y éxitos en la trayectoria de sus vidas, y por lo general, la parte negativa se lo han atribuido rotundamente al pecado, mientras que lo positivo se lo han adjudicado a Dios. EL libro de Job está lleno de estas dos vertientes.
La aseveración de Dios: “…mi siervo Job justo y apartado del mal...”  sugiere que Dios aprueba la recta conducta de Job. Sin embargo, tal sugerencia no implica que en términos generales, el hombre sea un ser que pueda auto justificarse ante su presencia, sino que la justicia que un hombre pueda tener, es solo el reflejo de la santidad de Dios. De modo que, no es de sabios la autoproclamación de la justicia sino mas bien aceptar el hecho de que Dios siempre ha querido mantener una relación con el hombre por medio de su propia gracia.
Por lo general, las personas han procurado conseguir respuestas a las injusticias o vicisitudes de la vida. Esto queda explícitamente manifestado en los diálogos de los amigos de Job. Éstos al ver la desdicha tan severa de aquel hombre, recurren a sus razonamientos y argumentos humanos, pero no logran efectivamente cambiar el curso de la vida de Job, contrario a esto, solo acentúan el dolor y levanta una serie de réplicas por parte de su amigo. En este sentido, es preciso reflexionar sobre tal círculo tradicional.
Una de las enseñanzas y reflexiones que nos deja el  libro de Job es el siguiente. En la actualidad muchas personas que han conocido parte del propósito de Dios para su vida, se han visto – en términos menos severos- en una situación similar a la de Job. Lo que le ha producido reaccionar de manera inmadura e inestable en cuanto al verdadero objetivo divino. De manera que si se asume que solo la prosperidad proviene de parte de Dios cuando estamos en un alto nivel de espiritualidad, entonces los sufrimientos de Job son solo un absurdo e improductivo proceso de parte de Dios, debido a que Dios mismo expresa – tal como se menciona en líneas anteriores- que este patriarca era un hombre temeroso de Dios y justo. En consecuencia, no solo cuando estamos en momentos de gloria podemos decir que Dios está más cerca de nosotros, pues la vida de Job se ha convertido en un legado para aquellos que sufren y ha demostrado que Dios cuando guarda silencio es solo porque necesitamos aprender que no es nuestra justicia la que nos hace escapar de las calamidades que podamos enfrentar, sino que es solo la misericordia y el poder de  Dios que nos hace estar gozando de la comunión y bendiciones del Altísimo.
Otra enseñanza que nos aporta la vida de Job se puede percibir en lo siguiente. Las personas que uno aprecia, pueden en un momento levantarse en contra de nosotros – sin ánimos de generalizar- al igual que se levantaron los amigos de Job. Cada uno de ellos expuso de manera explicita, la aparente y supuesta carga de pecado que llevaba Job, ya que si él hubiera hecho lo recto ante los ojos del Altísimo, según ellos, no puede estar enfrentando tal desdicha. A pesar de que los discursos de los amigos de Job, Elifaz, Bildad y Zofar, estaban cargados de razonamientos lógicos y aparentemente aprobados ante  los ojos de Dios, no produjeron alguna reacción positiva por parte de Job. Al contrario, levantaron y acrecentaron las palabras precipitadas del patriarca. Similar a la posición de los amigos de Job, Eliú aparece solo para recalcar lo que Job ya sabía, añadiendo un punto que difiere al de los ancianos; “el castigo del Altísimo sirve para purificar tu corazón”  y en parte esto concuerda con una posición de Salomón, expresada en el libro de los proverbios.
Otra enseñanza que nos sugiere el libro de Job de manera implícita es que Dios siempre tiene la última palabra. Después de haber tenido Job un caluroso e improductivo diálogo con sus amigos, Job finalmente escucha con atención el discurso divino. Dios, sosteniéndose solo de sus altos estándares sobre el concepto que él tiene de la vida, comienza a proclamar su eterno poder y gloria a través de sus testigos fieles: Su creación. La palabra de Dios salió como fuego abrasador, haciendo que el corazón de su siervo Job, fuese inevitablemente consumido. En muchas oportunidades, oímos tantos conceptos y posiciones de los hombres en relación con las cosas de Dios, pero vemos que sus conceptos son tan limitados que solo alcanzan llegar a la mente del hombre. De manera que, Dios en algunas oportunidades va a guardar silencio antes nuestras quejas, ante nuestras dudas, y aun ante nuestras rebeliones; pero nunca debemos olvidar que en el momento que Dios haya establecido para darnos su respuesta, ésta saldrá como fuego haciendo que nuestros corazones ardan y sean consumidos por la eterna palabra de Dios, pues ya sabemos que esta no solo llega a la mente humana sino que trasciende nuestros pensamientos, golpeando nuestros espíritus, almas y aun tuétanos.
Finalmente esas palabras divina, logran cambiar la actitud de Job haciendo que éste mire el nuevo horizonte de esperanza y  plena felicidad que le espera. Job reconoce, que era un hombre cuyo conocimiento de Dios era insuficiente y por lo tanto la nueva comunión con Dios se convierte en una nueva perspectiva para amar y adorar a su creador. Así pues, todos nosotros debemos abandonar nuestros propios conceptos que tenemos de Dios, y anclarnos a las promesas eternas hechas por Dios hacia nuestras vidas, sabiendo además estas dos verdades: que él no nos pondrá carga que no podamos llevar y que  la naturaleza de Dios es ser fiel y su veracidad no tropezará con los argumentos que nosotros podamos presentarle.



 






Por Junior Barrios

Imagen por: El Libro de Job - Armando Alducinir



1 comentario:

  1. DIOS LE CONTINUE BENDICIENDO, Y LE CONTINUE DANDO SABIDURIA PARA QUE ASI PUEDA EDIFICAR LA VIDA DE OTROS,
    "De gracia recibisteis, dad de gracia".
    (Mateo 10: 8)

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